En esta ocasión, y aprovechando que acaba de pasar Halloween, quiero hablar de un tema que quizás poca gente conoce.
Y es el tema de:
LOS FANTASMAS
¿Existen? Pues sí, existen. Generalmente son seres que perdieron un día su cuerpo físico, y por algún motivo no fueron hacia la Luz. Se quedaron en un espacio entre 2 mundos, totalmente factible, pero como en stand by.
Y las causas suelen ser 5, principalmente:
1. No se enteraron de que habían salido del cuerpo. Murieron durante las horas de sueño, no fueron conscientes de su salida e interpretaron que todo había sido una pesadilla. O bien fue algo tan repentino, que no tuvieron tiempo suficiente para asimilarlo. Sería el caso, por ejemplo, de los accidentes de tráfico.

2. Apego a un proyecto o a una persona. Cuando un abuelo (p.e.) frallece a 2 meses de la boda de su nieta, no se va inmediatamente, sino que elige quedarse por aquí hasta poder asistir al evento, y ver a su nieta vestida de blanco en su gran día. O si (p.e.) una persona murió antes de ver finalizado un gran proyecto, suelen quedarse aquí, supervisando las obras o «guiando» las decisiones que crean necesarias hasta alcanzar el buen fin. Seguramente este fue el caso del gran Antoni Gaudí y su maravillosa Sagrada Familia.
3. Por elección propia. La cultura y la educación de los cristianos nos han hecho creer que si somos malos, al otro lado solo nos espera el fuego eterno del infierno. Así que, cuando el fallecido es consciente de que en vida ha actuado mal; si siente que tiene la más mínima oportunidad de no acabar allí; él mismo elige quedarse en ese punto intermedio, porque además es incapaz de ver la Luz.

Y suelen quedarse haciendo lo que sabían, o sea, haciendo daño y perjudicando al prójimo.
Aunque también está el caso contrario, el de «la chica de la curva«, que son seres con una gran carga de responsabilidad, y eligen quedarse para advertir a los demás de un peligro inminente. También estaría en este grupo «la vieja del pozo«. Estos seres no pretenden hacernos daño, sino únicamente avisarnos de una posible amenaza para la salud.
4. Por miedo a lo desconocido. Muchas almas saben del típico «ir hacia la Luz», pero también conocemos a personas que fallecieron con mucho miedo a la propia muerte o a la oscuridad. En estos casos, si no acude algún ser querido a su encuentro (que suele ser lo más habitual), se quedan cerca de la primera persona que encuentran con un poco de Luz en su aura.

5. Se les quedó algo pendiente. Una promesa por cumplir, un secreto por confesar, una despedida, o una conversación. Algo se quedó pendiente, y su conciencia no les permite irse dejando este tema inconcluso. En estos casos, suelen pegarse a la persona con la que tienen el tema pendiente, hasta encontrar el momento idóneo para tener esa charla o esa despedida. Y, claro, pueden seguir ahí aunque hayan pasado varias vidas.
Como podréis comprobar, hay muchas razones por las que un alma descarnada puede quedarse entre nosotros, pero en otra dimensión (u otro plano).
Hay otro caso aparte, que es el de las personas que han decidido voluntariamente quitarse la vida. Esto daría para otro artículo completo, pero voy a dar una pincelada basándome en lo que he podido comprobar en mi consulta.
Estas almas tienen la increíble posibilidad de comprobar de primera mano el daño que han causado en sus seres queridos. Es cierto que sus motivos fueron importantes; es cierto que en su momento no encontraron ninguna otra salida; pero cuando contemplan el tremendo dolor que su decisión ha causado en sus familiares y allegados, se dan cuenta del gran error cometido.

Después de esa revelación, es tal la magnitud del bloqueo que los embarga, que ellos mismos se quedan atrapados en la oscuridad durante un tiempo indefinido.
Os cuento un caso:
Una paciente mía vino a consulta hace años porque sentía cerca la presencia de su hermano, que se suicidó 30 años atrás, por un tema de deudas y drogas. Al ponerla bajo hipnosis, apareció sin dificultad el alma del muchacho pidiéndole perdón. Para él habían pasado solo unos días. Y, tras ponerlo en contacto con todos los seres a los que causó dolor para que pudiera pedirles perdón por sus actos y sus decisiones, consiguió ver la Luz y trascender. Se despidió de su hermana con el Alma llena de Amor, y ella pudo por fin despedirse y liberarse del peso que arrastraba.
Por si no lo sabíais, el tiempo, tal como lo conocemos aquí, es solo una ilusión. Por eso al pasar al otro lado, se mide de forma diferente. Un monje que dio su palabra de custodiar un tesoro durante toda su vida, puede seguir perfectamente custodiándolo 300 años después, porque para él era un acto sagrado no faltar a su palabra, y porque nadie le avisó de que ya había cumplido su misión.
Otro tema importante es que los seres descarnados necesitan habitualmente de la energía de un ser vivo, y por ese motivo se quedan «pegados» a un descendiente directo o a una persona con una vibración similar a la suya. Cuando llega a mi consulta un/a paciente con malos hábitos o adicciones, suele traer pegadas una o varias almas que comparten su misma afición.
Así, un alma descarnada que solía fumar, se pegará a un fumador. Si solía beber whisky, se pegará a otro bebedor de whisky. Si era vino, pues vino. Y si era aventurero y adicto a la adrenalina, pues adrenalina.
En cualquier caso, siempre que existe un vicio, aparece un alma pegada, que además influye en la intención del vivo de forma negativa, si pretendiera dejarlo.
No les tengáis miedo. No son peligrosos, aunque ellos mismos lo crean. No pueden hacernos daño, del mismo modo que nosotros no podemos hacerles daño a ellos. Solo están en otra dimensión, a la espera de que suceda algo: una conversación, un perdón, un aviso… pero ya está.
Y hay personas con una gran sensibilidad que tienen la capacidad de verlos y entenderlos, y son completamente normales. Como el que tiene la capacidad de entender a los animales.
Desechemos ya los mitos de los fantasmas y de las casas encantadas. Si conoces de algún caso, avísame, e intentaremos ayudarlos a ambos, al vivo y al descarnado.
Gracias por estar ahí y saludos,
Natividad Castejón